Es curioso como vivimos el día a día. Casi siempre no nos damos cuenta de lo que ocurre a nuestro alrededor durante esos días de rutina. Pero no es que nuestra vida se haya vuelto monótona y hastía, es que nosotros hemos cambiado nuestra visión sobre las cosas de una forma tan sutil que se nos escapa a la vista. Hasta que un día, tu cerebro responde y descubre la verdadera realidad.
Eso mismo me ha sucedido hoy. He vivido toda la vida enterrado entre libros (y espero seguir haciéndolo) y aún así sigo si avanzar en mi meta, sigo sin estar a gusto conmigo mismo. Pero ya se la razón de mi problema: el entorno en el que vivo. Parece ser que los "inteligentes" suelen surgir de las ciudades (según creencias populares). De ahí que los que vivimos en un pueblo sean considerado como paletos, ineptos y otros adjetivos degradantes.
Sin embargo, el asunto no se queda ahí. También se realizan distinciones en lo propios pueblos en los que, por irrazonable injusticia o por ignorancia extrema, las personas que pueden desarrollar su facultades intelectuales quedan relegadas a la marginación social. No obstante, cuentan con este fabuloso y desconocido invento que es Internet y, al menos, cuentan con una vía de escape. Y si no cuentan con Internet , libros, etc siempre contarán con la incondicional ayuda de una inseparable amiga: la imaginación.
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